El cráter de un volcán no es un lugar aparente para un partido de fútbol, pero es donde un árbitro hace sonar el silbato cada fin de semana en las afueras de la Ciudad de México.
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AFP
En el distrito de Xochimilco, un pulmón verde en el sureste de la megaciudad en expansión, el extinto volcán Teoca se eleva a más de 2.700 metros (casi 8.900 pies) sobre el nivel del mar. Los fines de semana, una decena de equipos de liga amateur compiten en su cráter.
«Es un lanzamiento único», comentó Adrián García, diseñador gráfico de oficio. «Es muy agradable venir aquí para distraerse, relajarse y pasar tiempo con amigos y familiares», continuó.
El área fue anteriormente un centro ceremonial, pero como cayó en desuso, se convirtió en un estadio de fútbol.
«La cancha debe tener unos 70 años», comentó el representante de la liga, Joel Becerril.
«Solían llevarme aquí cuando era niño», explicó.
Una espesa neblina cubre el campo de fútbol desde el principio, pero se despeja gradualmente a medida que sale el sol.
Se puede acceder a la cumbre a través de una sola carretera, así como a través de una caminata de 18 kilómetros (11 millas) por las laderas boscosas del volcán.
«Es fantástico», comentó el portero Daniel Mancilla Peña, de 47 años. «Es muy impresionante venir hasta aquí al campo y tener un entorno tan agradable para jugar al fútbol», continuó.

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Según especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el sur de la Ciudad de México y en la frontera con el vecino estado de Morelos existen más de 200 volcanes, la mayoría de los cuales están inactivos.
México está ubicado en el Anillo de Fuego, la zona con mayor actividad sísmica y volcánica del mundo, donde la placa del Pacífico se une a las placas tectónicas circundantes.
Popocatepetl, uno de los volcanes activos del país, ubicado a unos 70 kilómetros de la capital, arrojó cenizas, humos y lava fundida en mayo.
¿Qué es el cráter de un volcán?
Un cráter de volcán, también conocido como cráter volcánico o caldera, es una depresión o hueco en forma de cuenco formado en o alrededor de la cumbre de un volcán. La erupción explosiva o caída del cono o pico del volcán hace que se forme.
Los cráteres varían en tamaño desde depresiones pequeñas y poco profundas hasta cuencas masivas y profundas. Pueden ser de forma redonda o irregular, y con frecuencia tienen un respiradero central o un lago de cráter volcánico. Los cráteres de los volcanes se distinguen por sus paredes escarpadas y pueden estar activos, inactivos o extintos, según la actividad volcánica de la región.
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